Somos adictos.
Somos adictos a estar esperando ansiosamente un mensaje que nunca llega.
Somos adictos a contar los segundos para ver a la otra persona.
Somos adictos a inventarnos mil historias en la cabeza.
Somos adictos a darle una y mil vueltas a las cosas.
Somos adictos a pretender que siempre alguien este pendiente de nosotros.
Somos adictos a revisar una y mil veces las redes sociales.
Somos adictos a estar pendientes del celular.
Somos adictos al auto-boicot.
Somos adictos a pensar todo lo que no dijimos, antes de dormir.
Somos adictos a pensar en "que pasaría si..."
Somos adictos a la otra persona aunque somos conscientes que nos hace mal.
Somos adictos a cualquier cosa que nos haga distraer de algún mal momento que estemos pasando.
Somos adictos a esperar a que la otra persona de "el primer paso".
Somos adictos a escuchar música triste, para simplemente, estar más tristes.
Somos adictos a la tristeza.
Somos adictos a la felicidad.
Somos adictos al amor;
y creo que esa es la adicción más peligrosa.
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